El surrealismo de Remedios Varo

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, conocida como Remedios Varo, fue una pintora surrealista española naturalizada mexicana. (1908 — 1963).

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La obra de la pintora es vasta y compleja. Puede mencionarse que la obra de Remedios Varo posee un estilo característico y fácilmente reconocible. En su obra aparecen con frecuencia figuras humanas estilizadas realizando tareas simbólicas, en las cuales se tienen a la vez elementos oníricos y arquetípicos. Su obra entera está teñida de una atmósfera de misticismo, pero plasmado en las figuras representativas del mundo secular moderno. Su pintura está puntualizada por un marcado interés por la iconografía científica. De allí que en tiempos recientes, las obras de la pintora sean retomadas cada vez con más frecuencia en la literatura de divulgación.

Algunas de sus obras:

“Fenómeno de Ingravidez”
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“El llamado”
“Vampiros vegetarianos”
“Naturaleza muerta resucitando (dibujo previo)”
“Naturaleza muerta resucitando”
“Hallazgo”
“Armonía”

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Maria Sabina: poema al Teonanácatl

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Teonanácatl es un hongo pequeño de peculiar sabor que embriaga, expande la Conciencia y cura desde las profundidades del Alma.

Produce externamiento del Espíritu y comunicación con lo Sagrado, su uso ritual por chamanes fue el diagnosticar enfermedades y curarlas, encontrar personas y cosas perdidas, así como conocer el futuro.

Los hongos y plantas psicoactivas que consumían los señores nahuas se mezclaban generalmente con cacao, que se bebía al terminar el banquete, o bien se pulverizaban para ser fumados con diversas plantas y resinas olorosas como el liquidámbar.

Maria Sabina - por Rosenfeldtown
Maria Sabina – por Rosenfeldtown

María Sabina:

Llamada curandera, chamán o Chjota Chjine (la que sabe) por sus conocimientos, basados principalmente por su interacción con los hongos sagrados conocidos como Teonanácatl (de la familia Psilocibe). Ella los llamaba cariñosamente “angelitos” o “niñitos”.

Soy mujer que mira hacia adentro
Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella Dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte

Soy una mujer sin sangre
El pájaro me roba la sangre
El libro abierto me roba la sangre
El agua me roba la sangre
El aire me roba la sangre
La flor me roba la sangre

Me conocen los santos del cielo y los ángeles. Dios me conoce. El corazón de la Santísima Madre de Cristo. El corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy una mujer que llora
Soy una mujer que escupe
Soy una mujer que ya no da leche
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que grita
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que ya no pare
Soy una mujer que flota sobre las aguas
Soy una mujer que vuela por los aires

Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado.

Salvador Dalí, Maestro de Sueños (documental)

Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante. Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales.”Dali, Maestro de Sueños” es una apasionada y personal pieza documental sobre esta figura clave del arte moderno.

 

Albert Hofmann: Primer auto-ensayo con LSD de un psiquiatra (60 micras)

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Reporte de Trip extraído del libro Albert Hofmann: “LSD, como descubrí el acido y que paso después en el mundo”.

En su publicación, Werner A. Stoll dio también una amplia descripción de su propia experiencia con LSD. Como se trata de la primera publicación del auto-ensayo de un psiquiatra, y muestra muchos rasgos característicos de la embriaguez del LSD, conviene reproducirla aquí, un poco abreviada. Le agradezco a su autor el permitir la reproducción de su informe:

A las 8.00 horas ingerí 60 micras (0,06 miligramos) de LSD. Unos 20 minutos más tarde se presentaron los primeros síntomas: pesadez en los miembros, suaves indicios atáxicos. Comenzó una fase subjetivamente muy desagradable de malestar generalizado, paralela a la hipotensión objetivamente medida…

Luego se presentó cierta euforia, que sin embargo me parecía menor que en un ensayo anterior. Aumentó la ataxia; caminé con largos pasos «navegando» por la habitación. Me sentí un poco mejor, pero preferí acostarme.

Después de dejar la habitación a oscuras (experimento de oscuridad), se presentó en medida creciente una experiencia desconocida de inimaginable intensidad. Se caracterizaba por una increíble variedad de alucinaciones ópticas, que surgían y desaparecían muy rápidamente, para dar paso a formaciones nuevas. Era un alzarse, circular, burbujear, chisporrotear, llover, cruzarse y entrelazarse en un torrente incesante.

El movimiento parecía fluir hacia mí predominantemente desde el centro o la esquina inferior izquierda de la imagen. Cuando se dibujaba una forma en el centro, simultáneamente el resto del campo visual estaba lleno de un sinnúmero de esas imágenes. Todas eran coloridas; predominaban el rojo brillante, el amarillo y el verde.

Nunca lograba detenerme en una imagen. Cuando el director del ensayo remarcaba mi vasta fantasía, la riqueza de mis indicaciones, no podía menos que sonreírme compasivamente. Sabía que podía fijar sólo una fracción de las imágenes, y mucho menos darles un nombre. Tenía que obligarme a describir. La caza de colores y formas, para los que conceptos como fuegos artificiales o calidoscopio eran pobres y nunca suficientes, despertó en mí la creciente necesidad de profundizar en este mundo extraño y fascinante; la superabundancia me llevaba a dejar actuar esta riqueza inimaginable sobre mí sin más ni más.

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Al principio las alucinaciones eran del todo elementales: rayos, haces de rayos, lluvia, aros, torbellinos, moños, sprays, nubes, etc., etc. Luego aparecieron también imágenes más organizadas: arcos, series de arcos, mares de techos, paisajes desérticos, terrazas, fuegos con llamas, cielos estrellados de una belleza insospechada. Entre estas formaciones organizadas reaparecían también las elementales que habían prevalecido al comienzo. En particular recuerdo las siguientes imágenes:

– Una fila de elevados arcos góticos, un coro inmenso, sin que se vieran las partes de abajo.

– Un paisaje de rascacielos, como se lo conoce de la entrada al puerto de Nueva York; torres apiladas una detrás de otra y una al lado de otra, con innumerables series de ventanas. Nuevamente faltaba la base.

– Un sistema de mástiles y cuerdas, que me recordaba una reproducción de pinturas (el interior de una tienda de circo) vista el día anterior.

– Un cielo de atardecer con un azul increíblemente suave sobre los techos oscuros de una ciudad española. Sentí una extraña expectativa, estaba contento y notablemente dispuesto a las aventuras. De pronto las estrellas resplandecieron, se acumularon y se convirtieron en una densa lluvia de estrellas y chispas que fluía hacia mí. La ciudad y el cielo habían desaparecido.

– Estaba en un jardín; a través de una reja oscura veía caer refulgentes luces rojas, amarillas y verdes. Era una experiencia indescriptiblemente gozosa.

Lo esencial era que todas las imágenes estaban construidas por incalculables repeticiones de los mismos elementos: muchas chispas, muchos círculos, muchos arcos, muchas ventanas, muchos fuegos, etc. Nunca vi algo solo, sino siempre lo mismo infinitas veces repetido.

Me sentí identificado con todos los románticos y fantaseadores, pensé en E.T.A. Hoffman, vi al Malstrom de Poe, pese a que en su momento esa descripción me había parecido exagerada. A menudo parecía hallarme en las cimas de la vivencia artística, me abandonaba al goce de los colores del altar de Isenheim y sentía lo dichoso y sublime de una visión artística. También debo de haber hablado repetidas veces de arte moderno; pensaba en cuadros abstractos que de pronto parecía comprender. Luego, las impresiones eran extremadamente cursis, tanto por sus formas cuanto por su combinación de colores. Me vinieron a la mente las decoraciones más baratas y horribles de lámparas y cojines de sofá. El ritmo de pensamientos se aceleró. Pero no me parecía tan veloz que el director del ensayo no pudiera seguirme. A partir del puro intelecto por cierto sabía que lo estaba apurando. Al principio se me ocurrían rápidamente denominaciones adecuadas. Con la creciente aceleración del movimiento se fue haciendo imposible terminar de pensar una idea. Muchas oraciones las debo de haber comenzado solamente…

En general fracasaba el intento de concentrarme en determinadas imágenes. Incluso se presentaban cuadros en cierto sentido contradictorios: en vez de una iglesia, rascacielos; en vez de una cadena montañosa, un vasto desierto.

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Creo haber calculado bien el tiempo transcurrido. No fui muy crítico al respecto, puesto que esta cuestión no me interesaba en lo más mínimo.

El estado de ánimo era de una euforia consciente. Gozaba con la situación, estaba contento y participaba muy activamente en lo que me sucedía. De a ratos abría los ojos. La tenue luz roja resultaba mucho más misteriosa que de costumbre. El director del ensayo, que escribía sin cesar, me parecía muy lejano. A menudo tenía sensaciones físicas peculiares. Creía, por ejemplo, que mis manos descansaban sobre algún cuerpo; pero no estaba seguro de que fuera el mío.

Terminado este primer ensayo de oscuridad comencé a caminar por el cuarto. Mi andar era vacilante y volví a sentirme peor. Tenía frío y le agradecí al director que me envolviera en una manta. Me sentía abandonado, no afeitado y sin lavar. El cuarto parecía ajeno y lejano. Luego me senté en la silla del laboratorio, y pensaba continuamente que estaba sentado como un pájaro en una estaca.

El director del ensayo recalcó mi mal aspecto. Parecía extrañamente delicado. Yo mismo tenía manos pequeñas y sutiles. Cuando me las lavé, ello ocurrió lejos de mí, en algún sitio abajo a la derecha. Era dudoso que fueran las mías, pero ello carecía de importancia.

En el paisaje que me era bien conocido parecía haber cambiado una cantidad de cosas. Al lado de lo alucinado pude ver al principio también lo real. Luego eso ya no fue posible, aunque seguía sabiendo que la realidad era distinta…

Un cuartel y el garage situado delante a la izquierda de pronto se convirtió en un paisaje de ruinas derribadas a cañonazos. Vi escombros de paredes y vigas salientes, sin duda desencadenados por el recuerdo de las acciones de guerra habidas en esta zona.

En el campo regular, extenso, veía sin cesar unas figuras que traté de dibujar, sin poder superar los primeros trazos burdos. Era una ornamentación inmensamente rica, en flujo continuo. Sentí recordar todo tipo de culturas extrañas, vi motivos mejicanos, hindúes. Entre un enrejado de maderitas y enredaderas aparecían pequeñas muecas, ídolos, máscaras, entre los que curiosamente de pronto se mezclaban «Manöggel» (hombrecillos de cuentos) infantiles. El ritmo era ahora menor que durante el ensayo de oscuridad.

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La euforia se había perdido; me deprimí, lo cual se mostró especialmente en un segundo ensayo de oscuridad. Mientras que en el primer ensayo de oscuridad las alucinaciones se habían sucedido con la mayor velocidad en colores claros y luminosos, ahora predominaban el azul, el violeta, el verde oscuro. El movimiento de las figuras mayores era más lento, más suave, más tranquilo, si bien sus contornos estaban formados por una llovizna de «puntos elementales» que giraban y fluían a gran velocidad. Mientras que en el primer ensayo de oscuridad el movimiento a menudo se dirigía hacia mí, ahora a menudo se alejaba de mí, hacia el centro del cuadro, donde se dibujaba una abertura succionadora. Veía grutas con paredes fantásticamente derrubiadas y cuevas de estalactitas y estalagmitas, y me acordé del libro infantil «En el reino maravilloso del rey de la montaña». Se combaban tranquilos sistemas de arcos. A la derecha apareció una serie de techos de cobertizos y pensé en una cabalgata vespertina durante el servicio militar. Se trataba significativamente de un cabalgar a casa. Allí no había nada de gana de partir ni de sed de aventuras. Me sentía protegido, envuelto en maternidad, estaba tranquilo. Las alucinaciones ya no eran excitantes, sino suaves y amansadoras. Un poco más tarde tuve la sensación de poseer yo mismo fuerza maternal; sentía cariño, deseos de ayudar y hablaba de manera muy sentimental y cursi sobre la ética médica. Así lo reconocí y pude dejar de hacerlo.

Pero el estado de ánimo depresivo continuó. Repetidas veces intenté ver cuadros claros y alegres. Era imposible; surgían únicamente formaciones oscuras, azules y verdes. Quería imaginar me fuegos lucientes como en el primer ensayo de oscuridad. Y vi fuegos: pero eran holocaustos en la almena de un castillo nocturno en una pradera otoñal. Una vez logré divisar un grupo luminoso de chispas que se elevaba; pero a media altura se convirtió en un grupo de pavones oscuros que pasaba tranquilamente. Durante el ensayo estuve muy impresionado de que mi estado de ánimo guardara una interrelación tan estrecha e inquebrantable con el tipo de alucinaciones.

Durante el segundo ensayo de oscuridad observé que los ruidos casuales y luego también los emitidos adrede por el director del ensayo producían modificaciones sincrónicas de las impresiones ópticas (sinestesias). Asimismo, una presión ejercida sobre el globo ocular provocaba cambios en la visión.

Hacia fines del segundo ensayo de oscuridad me fijé en fantasías sexuales, que estaban, sin embargo, ausentes por completo. No podía sentir deseo sexual alguno. Quise imaginarme una mujer; sólo apareció una escultura abstracta moderno–primitiva, que no producía ningún efecto erótico y cuyas formas fueron asumidas y reemplazadas inmediatamente por círculos y lazos movedizos.

Tras concluir el segundo ensayo de oscuridad me sentí obnubilado y con malestar físico. Transpiraba, estaba cansado. Gracias a Dios, no necesitaba ir hasta la cantina para comer. La laborante que nos trajo la comida me pareció pequeña y lejana, dotada de la misma y extraña delicadeza que el director del ensayo…

Hacia las 15 horas me sentí mejor, de modo que el director pudo continuar con sus tareas. Con dificultades, comencé a estar en condiciones de redactar yo mismo el protocolo. Estaba sentado a la mesa, quería leer, pero no podía concentrarme. Me sentía como un personaje de cuadros surrealistas, cuyos miembros no están unidos al cuerpo, sino que están sólo pintados a su lado…

Estaba deprimido, y por interés pensé en la posibilidad de mi suicidio. Con algún susto comprobé que tales pensamientos me resultaban extrañamente familiares. Me parecía peculiarmente comprensible que un individuo depresivo se suicide…

En el camino a casa y a la noche volví a estar eufórico y pleno de los acontecimientos de la mañana. Sin saberlo, lo experimentado me había causado una impresión indeleble. Me parecía que un período completo de mi vida se había concentrado en unas pocas horas. Me seducía repetir el intento.

Al día siguiente mi pensar y actuar fue incitante, me costaba un gran esfuerzo concentrarme, todo me daba igual… Este estado voluble, levemente ensoñado, continuó por la tarde. Tenía dificultades para informar más o menos ordenadamente acerca de una tarea simple. Crecía un cansancio general y la sensación de que volvía a situarme en la realidad.

Al segundo día después del ensayo mi naturaleza era indecisa… Depresión suave pero clara durante toda la semana, cuya relación con el LSD, desde luego, era sólo mediata.

Trip Tranqui

La LSD es una de las mayores tecnologías descubiertas por la Humanidad (documental)

La LSD es una de las mayores tecnológicas descubiertas por la humanidad.
 
LSD, se dice mucho, se habla mucho acerca de. Algunos lo pintan como una sustancia perversa y algunos otros como una de las mayores tecnologías descubiertas por el Hombre.
 
Preferí comprobar que es realmente la LSD, leí a Hofmann, Huxley, Leary, Ram Dass, me atreví a leer a Mckenna y corone mis datos con los escritos del padrino del néctar, Stanislav Grof.
 
Sustancia inocua, no causa desórdenes mentales, mucho menos genéticos (como suelen decir), se extrae de un hongo llamado ergot que crece en el centeno. Albert Hofmann mencionó que causa tanto daño como tomarse un vaso de agua, eso sí, su potencial psíquico es enorme, no debe tomarse a la ligera. Se descubre un estado de atención del que no se tiene siquiera expectativa.
 
Y sí se habla mucho de los mal viajes, es tan solo que en dosis altas se revela el inconsciente, te enfrentas contra todo aquello que te humilla, todo aquello que es muy tuyo pero que prefieres ver a la distancia y con los ojos entrecerrados. Aprendiendo a manejar la LSD se puede utilizar como la herramienta más fuerte en psicoterapia ya que no hay un momento después para saldar cuentas, estás viviendo en el AHORA, observando todo sin los rótulos del ego y con una lucidez mental que ni soñabas; te tendrás que enfrentar a ti mismo y no hay escapatoria, durarás arriba por al menos 7 horas. Es un estado de animo extraordinario donde se desvela el Ser esencial. Es simplemente Liberador.
 

 

“St. Albert Hofmann and the LSD Revelation Revolution.” por Alex Grey

 

Es una experiencia fuerte que no se puede subestimar para nada, te revuelca, te sacude, pero dime si has conocido la felicidad sin conocer la amargura… Mas vale que te prevengas antes de experimentar este estado de conciencia, debes estar en paz contigo mismo y con los demás, si pretendes utilizar esta herramienta para una verdadera y profunda exploración interior debes tomarte unas semanas donde cuides tu dieta, aliméntate de una forma sana para que estés ligero, lee libros al respecto así puedes predecir los inusuales efectos de la droga pues sus efectos tocan hasta la misma naturaleza del Ser. Como un rayo parte de forma tajante el ego para vislumbrar aquello que es Real. Te aseguro que realizando experimentos de está forma es de las sustancias menos peligrosas que puedes utilizar, es mil veces menos peligroso que una borrachera como ejemplo.
 
 
Sin duda tras experimentar con LSD mi vida ha cambiado, he abierto los ojos, obtuve inmensa calma y paz, vislumbres de conciencia realmente inimaginables a la conciencia ordinaria, padezco de una lucidez como quien lo ha probado sabrá, me va bien en la vida, es una de las cosas que más me motivan en mi día a día, tener el conocimiento de lo Otro Trascendente y la certeza de que estoy desatinado, extrañamente cuerdo como para afirmar que me encanta estar loco; loco por mirar las nubes, por caminar, por reír, simplemente loco por el mismo acto de “hacer” o “Ser” que ya es en sí un profundo deleite.
 
Llegué a meterme en problemas con familiares y diferentes personas discutiendo del tema pues es un taboo y a decir verdad a todo eso solo puedo decir que los libros allí están, que los datos científicos allí están. Que siendo lo más científicamente posible encontré que la sociedad funciona al revés, que estás experiencias han sido utilizadas por la humanidad desde hace miles de años, en muchas ocasiones como rituales de paso o ceremonias sagradas pero que actualmente de manera increíble existe una ignorancia tremenda respecto a estos temas.
 
En estos maravillosos estados de ánimo no te cabe duda que podemos crear una nueva humanidad, un despertar verdadero y de que no es muy difícil, que tan solo se necesita del Amor, el infinito amor del cual todos los seres estamos dotados por la gracia de Él.
 
En estos estados se experimenta un profundo sentimiento de Unión, pues te das cuenta que no somos muy diferentes. Que la mayoría tenemos mucho en común y que todos, a su manera, están experimentando el inmenso misterio de Dios.
 
Estos temas necesitan mucho análisis y volver a traer al habla seriamente ya que la crisis global lo que necesita es un salto cuántico en la Conciencia.
 

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Cabe mencionar que no es una sustancia de abuso; que si se pretende utilizar con fines rituales se requiere de mucha literatura, paciencia, silencio y amor.
 
Los enteogenos NO son tan solo sustancias recreativas, son poderosas herramientas para explorar la psique. Por lo que se debe estar seguro cuanto se está tomando y sí se está listo para esa dosis. Toma siempre dosis progresivas.
 
Cuesta trabajo explicar este tipo de experiencias pues muchos no entienden, juzgan y mal interpretan. Sin embargo puedo decir que aquel que se enrole en estos temas descubrirá como esto es a lo que están llegando los científicos más estudiados y prestigiosos alrededor del mundo, al alma. Sí, hemos descubierto científicamente el alma y se puede comprobar, se puede experienciar. Puedes darte cuenta como la mente es una minúscula porción de lo que tú eres y cuán pequeña es, pues Tú eres el Testigo detrás de la mente.
 
Me gusta pensar que la revolución hippie no quedo en los 60’s. Que aún vive en cada uno de nuestros corazones y que progresaremos hacia una humanidad cada vez más Consciente. Somos hippies modernos. ¡La hermandad del amor eterno vive!
 
La LSD fue el detonante de una profunda búsqueda espiritual que al día de hoy a producido Dulces Frutos.
Guardo en mi interior un profundo respeto hacia la LSD y lo llevo como uno de mis mas profundos secretos, pues lo que me ha mostrado está mas allá de toda explicación lógica, pero que esperábamos, estamos estudiando a DIOS. La existencia es un entramado de una hipercomplejidad Divina, el misterio insondable.
 
Concluyo en algo simple: “La LSD me dio una sensibilidad enorme para aceptarme tal como soy y mejorar, mejorar, mejorar, con el inmenso deleite que es estar aquí, en Divina Paz”.
 
Encontré que mis conclusiones no eran erradas, incluso en algunas situaciones seres Iluminados lo han recetado como medicina… Neem Karoli Baba simplemente dijo: “Cuando lo pruebes piensa en Dios”, e incluso replicó: “¿Con tan poco te sorprendes? El AMOR es mas grande.”
 

Aquí mas información, documentales, entrevistas y libros:

Dr. Timothy Leary: “La Experiencia Psicodélica, un manual basado en el Libro Tibetano de los Muertos.” (libro)

Deepak Chopra habla sobre LSD, Ayahuasca y marihuana

Dr. Albert Hofmann: El uso del LSD y la meditación para experiencias visionarias

Terence Mckenna: última entrevista en cámara antes de su muerte física

Stanilslav Grof – I Congreso Conciencia Transpersonal

Stanislav Grof: “El Juego Cósmico, exploraciones en las fronteras de la conciencia humana” (libro)

Albert Hofmann y Stanislav Grof - Conocidos como el
Albert Hofmann y Stanislav Grof – Conocidos como el “Padre” y el “Padrino” del LSD. El primero lo descubrió, el segundo lo ha estudiado de forma espectacular. Cartografiando los estados Místicos a los que cualquier Ser Humano puede llegar pues somos Uno con el Absoluto. Creador de la Respiración Holotropica y cofundador de la Psicología Transpersonal

Jonathan Ott – PHARMACOTHEON: Drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia (Biblia de los enteógenos)

Timothy Leary: Cómo Manejar Tu Cerebro – How To Operate Your Brain (subtitulado)

Los Psicodélicos están salvando vidas

Timothy Leary, tienes que salir de tu mente

Stanislav Grof: “El Poder Curativo de la Crisis” (libro)

Enteogenos: El Despertar a la Divinidad Interior (documental)

Ram Dass, sobre los psicodélicos y la liberación espiritual

Terence McKenna, su visión sobre los psicodélicos

Stanislav Grof: “La Mente Holotrópica. Los niveles de la conciencia humana” (libro)

Albert Hofmann, entrevista en español

Stanislav Grof habla sobre su primera experiencia con LSD

Libros del Dr. Albert Hofmann en pdf (descarga)

Gerald Heard habla sobre el LSD, somos uno

Terence McKenna. “La Nueva conciencia Psicodélica”. (libro)

Albert Hofmann. “El camino a Eleusis, Una solución al enigma de los misterios” (libro)

Albert Hofmann. “Plantas de los Dioses” (libro)

Aldous Huxley. “Las Puertas de la Percepción – Cielo e Infierno” (libro)

Albert Hofmann. “Mundo interior Mundo exterior” (libro)

Albert Hofmann. “LSD, Como descubri el acido y que paso despues en el mundo” (libro)

Conciencia

Las obras surrealistas de Rob Gonsalves

Rob Gonsalves es un pintor canadiense de realismo mágico. Nació en Toronto, Canadá en 1959. Influido por Dalí, pretende aunar en una sola imagen la realidad y la imaginación.

Da clic en las imágenes para abrirlas en su tamaño original.

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Obras de Salvador Dalí. 1970, 1971, 1972 y 1973

Obras de Salvador Dalí en alta calidad… Contempla el post.

Obras de Salvador Dalí en alta calidad: 1970

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Obras de Salvador Dalí en alta calidad: 1971

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Dr. Albert Hofmann: El uso del LSD y la meditación para experiencias visionarias

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Creo que si se lograra aprovechar mejor, en la práctica médica y en conexión con la meditación, la capacidad del LSD para provocar, en condiciones adecuadas, experiencias visionarias, podría transformarse de niño problemático en niño prodigio. – Dr. Albert Hofmann