Jonathan Ott – PHARMACOTHEON: Drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia (Biblia de los enteógenos)

Para personas interesadas en los enteógenos, tanto expertos como neófitos. Este es un libro de referencia que ofrece completa información sobre el redescubrimiento de los principales enteógenos, así como acerca de su empleo en culturas tradicionales.

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PROLOGO DE ALBERT HOFMANN

Uno de los aspectos más importantes para valorar un libro recién publicado es su actualidad, es decir, que aborde la problemática de su tiempo. Evaluado bajo este criterio, Pharmacotheon, el nuevo libro de Jonathan Ott, es de la mayor actualidad, ya que nos encontramos ante una valiosa contribución al debate global sobre uno de los problemas más serios de nuestro tiempo, el problema de las drogas. Más aún, al valorar un libro nuevo se deben establecer comparaciones con publicaciones previas aparecidas sobre el mismo campo. En este sentido, Pharmacotheon es también una valiosa obra, pues se distingue de los numerosos libros sobre drogas que han aparecido en los últimos años en dos aspectos fundamentales. Es el primer compendio científico exhaustivo que se publica sobre el campo de los enteógenos, un sector particularmente interesante del mundo de las drogas. El libro subraya especialmente estos dos aspectos de extensión y rigor científico, ya que en él se tratan pormenorizadamente todos los aspectos relacionados con estas drogas: botánicos, químicos, farmacológicos, etnológicos e históricos. El especialista encontrará también una extensa bibliografía donde aparecen todas las fuentes publicadas que se citan en el texto. Además de exponer de forma rigurosa y amplia los hechos objetivos relativos a los enteógenos, aborda en detalle el significado y la importancia que han adquirido este tipo de psicotropos en la sociedad contemporánea.

Por otra parte, conviene señalar que todas las valoraciones y análisis son de hecho subjetivos, ya que siempre se basan en experiencias personales o en la valoración que uno hace de las experiencias de otros.

Ott vierte en el libro su rica experiencia personal con las drogas enteógenas, lo cual confiere autoridad y validez a sus comentarios sobre la importancia y significado que poseen, y a su tesis sobre la prohibición que pesa sobre ellas.

La yuxtaposición de los aspectos científicos objetivos con la parte experimental y puramente subjetiva del problema de las drogas define el carácter excepcional de Pharmacotheon y le dota de un valor singular. Sólo podría haber sido escrito por una persona como Jonathan Ott, que combina el talento polifacético del escritor creativo con el conocimiento especializado del científico (Ott se licenció en química orgánica).

Las experiencias místicas de Ott con enteógenos y con la naturaleza han determinado decisivamente su visión del mundo y su camino en la vida. Dichas substancias le abrieron los ojos a la maravilla de esa realidad profunda y universal donde todos hemos nacido como parte de la creación. Ésta es la realidad que han descrito todos los grandes místicos y fundadores de religiones, el auténtico reino de los cielos destinado a la humanidad. La diferencia fundamental reside en que uno conozca esta realidad sólo a través de relatos de otras personas, o la haya experimentado en momentos beatíficos, espontáneamente o con ayuda de enteógenos.

Ott describe estas sustancias como uno de los instrumentos capaces de ayudarnos a superar nuestra visión materialista del mundo, a la cual podemos atribuir, en última instancia, todos los grandes problemas de nuestro tiempo: contaminación del medio ambiente; abusos espirituales, políticos, sociales, guerras. Estos medicamentos que la naturaleza ha concedido a la humanidad (los enteógenos más importantes son de origen vegetal) no deberían ser negados a la sociedad contemporánea. De ahí la postura apasionada de Ott contra la prohibición. Permítanme que haga aquí un comentario sobre esta consideración de los enteógenos como regalo del mundo vegetal. Aunque conocemos la función de la mayoría de los constituyentes de las plantas, no sabemos de qué utilidad les pueden ser ciertas sustancias fitoquímicas llamadas alcaloides. No sabernos cómo los usa la planta, pero es indudable que no son esenciales para su vida. Hemos llegado a esta conclusión observando cómo dentro de cada especie vegetal productora de alcaloides hay variedades botánicas idénticas que no los contienen. Si los constituyentes enteogénicos no tienen ninguna función vital para la planta, se plantea la pregunta: ¿por qué los producen?, ¿será especialmente para la humanidad?. La respuesta a esta pregunta, que se halla irnplícita en los ritos donde ntervienen enteógenos, constituye una cuestión de creencias. Jonathan Ott vive en México, en un rancho en las montañas del estado de Veracruz, que lleva por nombre Ololiuhqui. Esta palabra tiene un significado especial. Ololiuhqui es el nombre azteca de una de las antiguas drogas mágicas de México, las semillas de ciertos dondiegos de día (Convolvulaceae). El ololiuhqui forma parte de mi amistad con Jonathan. Mis investigaciones químicas sobre estas semillas condujeron al feliz descubrimiento de que sus principios activos enteogénicos son alcaloides, entre los cuales está la amida del ácido lisérgico, estrechamente emparentado con la LSD o dietilamida del ácido lisérgico. De ello se sigue que la LSD, que hasta entonces había sido considerada un producto sintético del laboratorio, pertenece de hecho a la familia de las drogas

sagradas mexicanos. Tuve la fortuna de que Jonathan Ott tradujese al inglés uno de mis libros: LSD my problem child. Gracias a ello, percibí su extenso conocimiento sobre el tema de las drogas vegetales, así como su maestría literaria.
Ya estamos en deuda con Jonathan Ott por tres valiosos libros: Hallucinogeníc plants of North América , Teonanácatl Hallucinogenic mushrooms of North América y el delicioso The Cacahuatl Eater: Rumiations of an Unabashed chocolate Addíct

Le deseo a Jonathan Ott que esta nueva y trascendental publicación reciba la atención que merece, tanto en los círculos especializados como entre los profanos interesados por el tema.

Albert Hofmann
Burg i.l. Suiza
Noviembre 1992

Jonathan Ott y Albert Hofmann.  Jonathan Ott era ayudante de laboratorio de Hofmann y también de Gordon Wasson. De ahí adquirió una gran experiencia en el tema e hizo el libro mas completo sobre enteógenos, superando a Plantas de los Dioses de Albert Hofmann.
Albert Hofmann Y Jonathan Ott. Ott era ayudante de laboratorio de Hofmann y también de Gordon Wasson. De ahí adquirió una gran experiencia en el tema e hizo el libro mas completo sobre enteógenos hasta la fecha, superando a Plantas de los Dioses de Albert Hofmann.
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