Robert Anton Wilson – La Evolución de la Conciencia

Robert Anton Wilson y Timothy Leary, 1996.
Robert Anton Wilson y Timothy Leary, 1996.

Robert Anton Wilson habla sobre la evolución de la Conciencia y la inteligencia, el Observador objetivo, los túneles de realidad, la realidad como algo no separado de nosotros y los indicios del despertar planetario.

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Albert Hofmann: Primer auto-ensayo con LSD de un psiquiatra (60 micras)

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Reporte de Trip extraído del libro Albert Hofmann: “LSD, como descubrí el acido y que paso después en el mundo”.

En su publicación, Werner A. Stoll dio también una amplia descripción de su propia experiencia con LSD. Como se trata de la primera publicación del auto-ensayo de un psiquiatra, y muestra muchos rasgos característicos de la embriaguez del LSD, conviene reproducirla aquí, un poco abreviada. Le agradezco a su autor el permitir la reproducción de su informe:

A las 8.00 horas ingerí 60 micras (0,06 miligramos) de LSD. Unos 20 minutos más tarde se presentaron los primeros síntomas: pesadez en los miembros, suaves indicios atáxicos. Comenzó una fase subjetivamente muy desagradable de malestar generalizado, paralela a la hipotensión objetivamente medida…

Luego se presentó cierta euforia, que sin embargo me parecía menor que en un ensayo anterior. Aumentó la ataxia; caminé con largos pasos «navegando» por la habitación. Me sentí un poco mejor, pero preferí acostarme.

Después de dejar la habitación a oscuras (experimento de oscuridad), se presentó en medida creciente una experiencia desconocida de inimaginable intensidad. Se caracterizaba por una increíble variedad de alucinaciones ópticas, que surgían y desaparecían muy rápidamente, para dar paso a formaciones nuevas. Era un alzarse, circular, burbujear, chisporrotear, llover, cruzarse y entrelazarse en un torrente incesante.

El movimiento parecía fluir hacia mí predominantemente desde el centro o la esquina inferior izquierda de la imagen. Cuando se dibujaba una forma en el centro, simultáneamente el resto del campo visual estaba lleno de un sinnúmero de esas imágenes. Todas eran coloridas; predominaban el rojo brillante, el amarillo y el verde.

Nunca lograba detenerme en una imagen. Cuando el director del ensayo remarcaba mi vasta fantasía, la riqueza de mis indicaciones, no podía menos que sonreírme compasivamente. Sabía que podía fijar sólo una fracción de las imágenes, y mucho menos darles un nombre. Tenía que obligarme a describir. La caza de colores y formas, para los que conceptos como fuegos artificiales o calidoscopio eran pobres y nunca suficientes, despertó en mí la creciente necesidad de profundizar en este mundo extraño y fascinante; la superabundancia me llevaba a dejar actuar esta riqueza inimaginable sobre mí sin más ni más.

Trippy

Al principio las alucinaciones eran del todo elementales: rayos, haces de rayos, lluvia, aros, torbellinos, moños, sprays, nubes, etc., etc. Luego aparecieron también imágenes más organizadas: arcos, series de arcos, mares de techos, paisajes desérticos, terrazas, fuegos con llamas, cielos estrellados de una belleza insospechada. Entre estas formaciones organizadas reaparecían también las elementales que habían prevalecido al comienzo. En particular recuerdo las siguientes imágenes:

– Una fila de elevados arcos góticos, un coro inmenso, sin que se vieran las partes de abajo.

– Un paisaje de rascacielos, como se lo conoce de la entrada al puerto de Nueva York; torres apiladas una detrás de otra y una al lado de otra, con innumerables series de ventanas. Nuevamente faltaba la base.

– Un sistema de mástiles y cuerdas, que me recordaba una reproducción de pinturas (el interior de una tienda de circo) vista el día anterior.

– Un cielo de atardecer con un azul increíblemente suave sobre los techos oscuros de una ciudad española. Sentí una extraña expectativa, estaba contento y notablemente dispuesto a las aventuras. De pronto las estrellas resplandecieron, se acumularon y se convirtieron en una densa lluvia de estrellas y chispas que fluía hacia mí. La ciudad y el cielo habían desaparecido.

– Estaba en un jardín; a través de una reja oscura veía caer refulgentes luces rojas, amarillas y verdes. Era una experiencia indescriptiblemente gozosa.

Lo esencial era que todas las imágenes estaban construidas por incalculables repeticiones de los mismos elementos: muchas chispas, muchos círculos, muchos arcos, muchas ventanas, muchos fuegos, etc. Nunca vi algo solo, sino siempre lo mismo infinitas veces repetido.

Me sentí identificado con todos los románticos y fantaseadores, pensé en E.T.A. Hoffman, vi al Malstrom de Poe, pese a que en su momento esa descripción me había parecido exagerada. A menudo parecía hallarme en las cimas de la vivencia artística, me abandonaba al goce de los colores del altar de Isenheim y sentía lo dichoso y sublime de una visión artística. También debo de haber hablado repetidas veces de arte moderno; pensaba en cuadros abstractos que de pronto parecía comprender. Luego, las impresiones eran extremadamente cursis, tanto por sus formas cuanto por su combinación de colores. Me vinieron a la mente las decoraciones más baratas y horribles de lámparas y cojines de sofá. El ritmo de pensamientos se aceleró. Pero no me parecía tan veloz que el director del ensayo no pudiera seguirme. A partir del puro intelecto por cierto sabía que lo estaba apurando. Al principio se me ocurrían rápidamente denominaciones adecuadas. Con la creciente aceleración del movimiento se fue haciendo imposible terminar de pensar una idea. Muchas oraciones las debo de haber comenzado solamente…

En general fracasaba el intento de concentrarme en determinadas imágenes. Incluso se presentaban cuadros en cierto sentido contradictorios: en vez de una iglesia, rascacielos; en vez de una cadena montañosa, un vasto desierto.

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Creo haber calculado bien el tiempo transcurrido. No fui muy crítico al respecto, puesto que esta cuestión no me interesaba en lo más mínimo.

El estado de ánimo era de una euforia consciente. Gozaba con la situación, estaba contento y participaba muy activamente en lo que me sucedía. De a ratos abría los ojos. La tenue luz roja resultaba mucho más misteriosa que de costumbre. El director del ensayo, que escribía sin cesar, me parecía muy lejano. A menudo tenía sensaciones físicas peculiares. Creía, por ejemplo, que mis manos descansaban sobre algún cuerpo; pero no estaba seguro de que fuera el mío.

Terminado este primer ensayo de oscuridad comencé a caminar por el cuarto. Mi andar era vacilante y volví a sentirme peor. Tenía frío y le agradecí al director que me envolviera en una manta. Me sentía abandonado, no afeitado y sin lavar. El cuarto parecía ajeno y lejano. Luego me senté en la silla del laboratorio, y pensaba continuamente que estaba sentado como un pájaro en una estaca.

El director del ensayo recalcó mi mal aspecto. Parecía extrañamente delicado. Yo mismo tenía manos pequeñas y sutiles. Cuando me las lavé, ello ocurrió lejos de mí, en algún sitio abajo a la derecha. Era dudoso que fueran las mías, pero ello carecía de importancia.

En el paisaje que me era bien conocido parecía haber cambiado una cantidad de cosas. Al lado de lo alucinado pude ver al principio también lo real. Luego eso ya no fue posible, aunque seguía sabiendo que la realidad era distinta…

Un cuartel y el garage situado delante a la izquierda de pronto se convirtió en un paisaje de ruinas derribadas a cañonazos. Vi escombros de paredes y vigas salientes, sin duda desencadenados por el recuerdo de las acciones de guerra habidas en esta zona.

En el campo regular, extenso, veía sin cesar unas figuras que traté de dibujar, sin poder superar los primeros trazos burdos. Era una ornamentación inmensamente rica, en flujo continuo. Sentí recordar todo tipo de culturas extrañas, vi motivos mejicanos, hindúes. Entre un enrejado de maderitas y enredaderas aparecían pequeñas muecas, ídolos, máscaras, entre los que curiosamente de pronto se mezclaban «Manöggel» (hombrecillos de cuentos) infantiles. El ritmo era ahora menor que durante el ensayo de oscuridad.

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La euforia se había perdido; me deprimí, lo cual se mostró especialmente en un segundo ensayo de oscuridad. Mientras que en el primer ensayo de oscuridad las alucinaciones se habían sucedido con la mayor velocidad en colores claros y luminosos, ahora predominaban el azul, el violeta, el verde oscuro. El movimiento de las figuras mayores era más lento, más suave, más tranquilo, si bien sus contornos estaban formados por una llovizna de «puntos elementales» que giraban y fluían a gran velocidad. Mientras que en el primer ensayo de oscuridad el movimiento a menudo se dirigía hacia mí, ahora a menudo se alejaba de mí, hacia el centro del cuadro, donde se dibujaba una abertura succionadora. Veía grutas con paredes fantásticamente derrubiadas y cuevas de estalactitas y estalagmitas, y me acordé del libro infantil «En el reino maravilloso del rey de la montaña». Se combaban tranquilos sistemas de arcos. A la derecha apareció una serie de techos de cobertizos y pensé en una cabalgata vespertina durante el servicio militar. Se trataba significativamente de un cabalgar a casa. Allí no había nada de gana de partir ni de sed de aventuras. Me sentía protegido, envuelto en maternidad, estaba tranquilo. Las alucinaciones ya no eran excitantes, sino suaves y amansadoras. Un poco más tarde tuve la sensación de poseer yo mismo fuerza maternal; sentía cariño, deseos de ayudar y hablaba de manera muy sentimental y cursi sobre la ética médica. Así lo reconocí y pude dejar de hacerlo.

Pero el estado de ánimo depresivo continuó. Repetidas veces intenté ver cuadros claros y alegres. Era imposible; surgían únicamente formaciones oscuras, azules y verdes. Quería imaginar me fuegos lucientes como en el primer ensayo de oscuridad. Y vi fuegos: pero eran holocaustos en la almena de un castillo nocturno en una pradera otoñal. Una vez logré divisar un grupo luminoso de chispas que se elevaba; pero a media altura se convirtió en un grupo de pavones oscuros que pasaba tranquilamente. Durante el ensayo estuve muy impresionado de que mi estado de ánimo guardara una interrelación tan estrecha e inquebrantable con el tipo de alucinaciones.

Durante el segundo ensayo de oscuridad observé que los ruidos casuales y luego también los emitidos adrede por el director del ensayo producían modificaciones sincrónicas de las impresiones ópticas (sinestesias). Asimismo, una presión ejercida sobre el globo ocular provocaba cambios en la visión.

Hacia fines del segundo ensayo de oscuridad me fijé en fantasías sexuales, que estaban, sin embargo, ausentes por completo. No podía sentir deseo sexual alguno. Quise imaginarme una mujer; sólo apareció una escultura abstracta moderno–primitiva, que no producía ningún efecto erótico y cuyas formas fueron asumidas y reemplazadas inmediatamente por círculos y lazos movedizos.

Tras concluir el segundo ensayo de oscuridad me sentí obnubilado y con malestar físico. Transpiraba, estaba cansado. Gracias a Dios, no necesitaba ir hasta la cantina para comer. La laborante que nos trajo la comida me pareció pequeña y lejana, dotada de la misma y extraña delicadeza que el director del ensayo…

Hacia las 15 horas me sentí mejor, de modo que el director pudo continuar con sus tareas. Con dificultades, comencé a estar en condiciones de redactar yo mismo el protocolo. Estaba sentado a la mesa, quería leer, pero no podía concentrarme. Me sentía como un personaje de cuadros surrealistas, cuyos miembros no están unidos al cuerpo, sino que están sólo pintados a su lado…

Estaba deprimido, y por interés pensé en la posibilidad de mi suicidio. Con algún susto comprobé que tales pensamientos me resultaban extrañamente familiares. Me parecía peculiarmente comprensible que un individuo depresivo se suicide…

En el camino a casa y a la noche volví a estar eufórico y pleno de los acontecimientos de la mañana. Sin saberlo, lo experimentado me había causado una impresión indeleble. Me parecía que un período completo de mi vida se había concentrado en unas pocas horas. Me seducía repetir el intento.

Al día siguiente mi pensar y actuar fue incitante, me costaba un gran esfuerzo concentrarme, todo me daba igual… Este estado voluble, levemente ensoñado, continuó por la tarde. Tenía dificultades para informar más o menos ordenadamente acerca de una tarea simple. Crecía un cansancio general y la sensación de que volvía a situarme en la realidad.

Al segundo día después del ensayo mi naturaleza era indecisa… Depresión suave pero clara durante toda la semana, cuya relación con el LSD, desde luego, era sólo mediata.

Trip Tranqui

La LSD es una de las mayores tecnologías descubiertas por la Humanidad (documental)

La LSD es una de las mayores tecnológicas descubiertas por la humanidad.
 
LSD, se dice mucho, se habla mucho acerca de. Algunos lo pintan como una sustancia perversa y algunos otros como una de las mayores tecnologías descubiertas por el Hombre.
 
Preferí comprobar que es realmente la LSD, leí a Hofmann, Huxley, Leary, Ram Dass, me atreví a leer a Mckenna y corone mis datos con los escritos del padrino del néctar, Stanislav Grof.
 
Sustancia inocua, no causa desórdenes mentales, mucho menos genéticos (como suelen decir), se extrae de un hongo llamado ergot que crece en el centeno. Albert Hofmann mencionó que causa tanto daño como tomarse un vaso de agua, eso sí, su potencial psíquico es enorme, no debe tomarse a la ligera. Se descubre un estado de atención del que no se tiene siquiera expectativa.
 
Y sí se habla mucho de los mal viajes, es tan solo que en dosis altas se revela el inconsciente, te enfrentas contra todo aquello que te humilla, todo aquello que es muy tuyo pero que prefieres ver a la distancia y con los ojos entrecerrados. Aprendiendo a manejar la LSD se puede utilizar como la herramienta más fuerte en psicoterapia ya que no hay un momento después para saldar cuentas, estás viviendo en el AHORA, observando todo sin los rótulos del ego y con una lucidez mental que ni soñabas; te tendrás que enfrentar a ti mismo y no hay escapatoria, durarás arriba por al menos 7 horas. Es un estado de animo extraordinario donde se desvela el Ser esencial. Es simplemente Liberador.
 

 

“St. Albert Hofmann and the LSD Revelation Revolution.” por Alex Grey

 

Es una experiencia fuerte que no se puede subestimar para nada, te revuelca, te sacude, pero dime si has conocido la felicidad sin conocer la amargura… Mas vale que te prevengas antes de experimentar este estado de conciencia, debes estar en paz contigo mismo y con los demás, si pretendes utilizar esta herramienta para una verdadera y profunda exploración interior debes tomarte unas semanas donde cuides tu dieta, aliméntate de una forma sana para que estés ligero, lee libros al respecto así puedes predecir los inusuales efectos de la droga pues sus efectos tocan hasta la misma naturaleza del Ser. Como un rayo parte de forma tajante el ego para vislumbrar aquello que es Real. Te aseguro que realizando experimentos de está forma es de las sustancias menos peligrosas que puedes utilizar, es mil veces menos peligroso que una borrachera como ejemplo.
 
 
Sin duda tras experimentar con LSD mi vida ha cambiado, he abierto los ojos, obtuve inmensa calma y paz, vislumbres de conciencia realmente inimaginables a la conciencia ordinaria, padezco de una lucidez como quien lo ha probado sabrá, me va bien en la vida, es una de las cosas que más me motivan en mi día a día, tener el conocimiento de lo Otro Trascendente y la certeza de que estoy desatinado, extrañamente cuerdo como para afirmar que me encanta estar loco; loco por mirar las nubes, por caminar, por reír, simplemente loco por el mismo acto de “hacer” o “Ser” que ya es en sí un profundo deleite.
 
Llegué a meterme en problemas con familiares y diferentes personas discutiendo del tema pues es un taboo y a decir verdad a todo eso solo puedo decir que los libros allí están, que los datos científicos allí están. Que siendo lo más científicamente posible encontré que la sociedad funciona al revés, que estás experiencias han sido utilizadas por la humanidad desde hace miles de años, en muchas ocasiones como rituales de paso o ceremonias sagradas pero que actualmente de manera increíble existe una ignorancia tremenda respecto a estos temas.
 
En estos maravillosos estados de ánimo no te cabe duda que podemos crear una nueva humanidad, un despertar verdadero y de que no es muy difícil, que tan solo se necesita del Amor, el infinito amor del cual todos los seres estamos dotados por la gracia de Él.
 
En estos estados se experimenta un profundo sentimiento de Unión, pues te das cuenta que no somos muy diferentes. Que la mayoría tenemos mucho en común y que todos, a su manera, están experimentando el inmenso misterio de Dios.
 
Estos temas necesitan mucho análisis y volver a traer al habla seriamente ya que la crisis global lo que necesita es un salto cuántico en la Conciencia.
 

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Cabe mencionar que no es una sustancia de abuso; que si se pretende utilizar con fines rituales se requiere de mucha literatura, paciencia, silencio y amor.
 
Los enteogenos NO son tan solo sustancias recreativas, son poderosas herramientas para explorar la psique. Por lo que se debe estar seguro cuanto se está tomando y sí se está listo para esa dosis. Toma siempre dosis progresivas.
 
Cuesta trabajo explicar este tipo de experiencias pues muchos no entienden, juzgan y mal interpretan. Sin embargo puedo decir que aquel que se enrole en estos temas descubrirá como esto es a lo que están llegando los científicos más estudiados y prestigiosos alrededor del mundo, al alma. Sí, hemos descubierto científicamente el alma y se puede comprobar, se puede experienciar. Puedes darte cuenta como la mente es una minúscula porción de lo que tú eres y cuán pequeña es, pues Tú eres el Testigo detrás de la mente.
 
Me gusta pensar que la revolución hippie no quedo en los 60’s. Que aún vive en cada uno de nuestros corazones y que progresaremos hacia una humanidad cada vez más Consciente. Somos hippies modernos. ¡La hermandad del amor eterno vive!
 
La LSD fue el detonante de una profunda búsqueda espiritual que al día de hoy a producido Dulces Frutos.
Guardo en mi interior un profundo respeto hacia la LSD y lo llevo como uno de mis mas profundos secretos, pues lo que me ha mostrado está mas allá de toda explicación lógica, pero que esperábamos, estamos estudiando a DIOS. La existencia es un entramado de una hipercomplejidad Divina, el misterio insondable.
 
Concluyo en algo simple: “La LSD me dio una sensibilidad enorme para aceptarme tal como soy y mejorar, mejorar, mejorar, con el inmenso deleite que es estar aquí, en Divina Paz”.
 
Encontré que mis conclusiones no eran erradas, incluso en algunas situaciones seres Iluminados lo han recetado como medicina… Neem Karoli Baba simplemente dijo: “Cuando lo pruebes piensa en Dios”, e incluso replicó: “¿Con tan poco te sorprendes? El AMOR es mas grande.”
 

Aquí mas información, documentales, entrevistas y libros:

Dr. Timothy Leary: “La Experiencia Psicodélica, un manual basado en el Libro Tibetano de los Muertos.” (libro)

Deepak Chopra habla sobre LSD, Ayahuasca y marihuana

Dr. Albert Hofmann: El uso del LSD y la meditación para experiencias visionarias

Terence Mckenna: última entrevista en cámara antes de su muerte física

Stanilslav Grof – I Congreso Conciencia Transpersonal

Stanislav Grof: “El Juego Cósmico, exploraciones en las fronteras de la conciencia humana” (libro)

Albert Hofmann y Stanislav Grof - Conocidos como el
Albert Hofmann y Stanislav Grof – Conocidos como el “Padre” y el “Padrino” del LSD. El primero lo descubrió, el segundo lo ha estudiado de forma espectacular. Cartografiando los estados Místicos a los que cualquier Ser Humano puede llegar pues somos Uno con el Absoluto. Creador de la Respiración Holotropica y cofundador de la Psicología Transpersonal

Jonathan Ott – PHARMACOTHEON: Drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia (Biblia de los enteógenos)

Timothy Leary: Cómo Manejar Tu Cerebro – How To Operate Your Brain (subtitulado)

Los Psicodélicos están salvando vidas

Timothy Leary, tienes que salir de tu mente

Stanislav Grof: “El Poder Curativo de la Crisis” (libro)

Enteogenos: El Despertar a la Divinidad Interior (documental)

Ram Dass, sobre los psicodélicos y la liberación espiritual

Terence McKenna, su visión sobre los psicodélicos

Stanislav Grof: “La Mente Holotrópica. Los niveles de la conciencia humana” (libro)

Albert Hofmann, entrevista en español

Stanislav Grof habla sobre su primera experiencia con LSD

Libros del Dr. Albert Hofmann en pdf (descarga)

Gerald Heard habla sobre el LSD, somos uno

Terence McKenna. “La Nueva conciencia Psicodélica”. (libro)

Albert Hofmann. “El camino a Eleusis, Una solución al enigma de los misterios” (libro)

Albert Hofmann. “Plantas de los Dioses” (libro)

Aldous Huxley. “Las Puertas de la Percepción – Cielo e Infierno” (libro)

Albert Hofmann. “Mundo interior Mundo exterior” (libro)

Albert Hofmann. “LSD, Como descubri el acido y que paso despues en el mundo” (libro)

Conciencia

Dr. Stanislav Grof – La Psicología del futuro (traducido)

Stanislav Grof es uno de los fundadores de la Psicología Transpersonal y un investigador pionero en el uso de los estados amplificados de conciencia con el propósito de sanación, crecimiento espiritual e introspección.

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Dr. Timothy Leary: “La Experiencia Psicodélica, un manual basado en el Libro Tibetano de los Muertos.” (libro)

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Timothy Leary – Ram Dass: La Experiencia Psicodélica.pdf
https://drive.google.com/file/d/0B0Oef7zuM5X0SW1TUmhoQXFuOXM/view?usp=sharing

Con Timothy Leary los psiquedélicos dejaron de ser una curiosidad propia de círculos intelectuales, o una herramienta terapéutica, para adentrarse en el centro de la cultura occidental del siglo XX, y más en concreto, en la revolución contracultural de la década de los 60.

Timothy Leary, Ram Dass
Timothy Leary, Ram Dass

Ensayos de T. Leary, R. Metzner, y R. Alpert (Ram Dass), sobre el “Libro Tibetano de Los Muertos”

ÍNDICE:
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NOTA EDITORIAL:

Como se dice en el Libro Primero de esta obra, optamos por dividir la edición original en dos libros de bolsillo, respetando todo el texto original. Sin embargo, el paréntesis de casi dos años, transcurrido desde la edición del citado Libro Primero, hasta la aparición del texto que está en vuestras manos, ha hecho que nos replanteásemos una y mil veces los apéndices que deberían acompañarlo. Al final, hemos optado por añadir, al texto integro de T. Leary, R. Metzner y R. Alpert, tres breves artículos —uno de ellos del propio Leary—, casi ensayos, que en cierto modo lo complementan.

Estamos seguros de que el lector ávido de más información sobre los alucinógenos y sus extraordinarias posibilidades de ampliación de límites del pensamiento y por ende, sobre las posibilidades de revolución psiquedélica, sabrá de los demás libros que desarrollan este mismo tema desde diversos puntos de vista. Permítasenos recordar, entre ellos, dos libros también publicados por esta editorial, “Neurologística”, también del Dr. Leary, que incluye un reportaje y entrevista con el Dr. Hofmann, el conocido descubridor del LSD, y también “El libro del Acido”, en el que se presentan los trabajos más destacados sobre el ácido en sus aspectos histórico, místico, psíquico, físico, político, médico y artístico, entre otros.

Como decíamos, hemos considerado más interesante pues, incluir estos apéndices más amplios, sustituyendo el artículo de Alexandra David-Noel sobre el “ciclo literario del Bardo Thodröl”, por considerarlos mucho más afines con el texto original y respetando además mucho mejor la obra de ADN, más centrada en el conocimiento de la tradición tibetana que en el campo de la renovación de capas de la realidad de las sustancias psiquedélicas. Dado que en el citado Libro Primero aparecen todos los prólogos y notas globales, hemos optado por no añadir más preámbulos en el presente texto (aunque no por falta de los mismos. Algunos de ellos, excelentes, empiezan el grueso de otro probable Tercer Libro).

Así pues, en los apéndices publicamos el interesante trabajo que el Dr. Caries Frigola elaboró hace tiempo con el título “viajando a través del ácido”, y que reprodujo la revista “Ozono”, así como un texto de Leary publicado por “Los Ángeles Free Press” del 13-1-67 y el resumen de una charla que sobre este tema diera el conocido psicólogo humanista David Cooper.

Digamos finalmente que en el lapso de tiempo entre la aparición del Primer y Segundo libros, ha surgido un dato de apreciable valor en el tema: la acuñación castellana de la palabra psiquedélica, psiquedélico, (de psique, mente, y délos, desvelar) como corrección a la apresurada traducción que tradicionalmente se utilizaba de sicodelia, psicodélico, etc., y que, parece con ello tener mayor sentido. Por ello, en la portada y algunos titulares se ha corregido el nombre; manteniendo la denominación antigua en el texto por estrictas razones técnicas: estaba ya compuesto cuando tuvimos noticias del nombre correcto. Terminemos con una conocida frase de un maestro yogui de los Himalayas que, aplicable a cualquiera de las actividades humanas, cobra, en esta ocasión, especial significado: “Un gramo de práctica vale más que mil toneladas de teoría”. (Sw. Sivananda).

USO DE ESTE MANUAL:

La función más importante de este Manual es la preparación. Si el individuo ha leído el manual tibetano reconocerá enseguida los síntomas y las experiencias que normalmente hubieran sido aterradoras debido a la falta de comprensión de lo que ocurría. El reconocimiento es la palabra clave.

En segundo lugar esta guía se puede utilizar para evitar paranoia o para recuperar la trascendencia del Primer Bardo, si ésta se ha perdido. Si la experiencia comienza con luz, paz, unidad mística y comprensión y si sigue por este camino, no hace falta recordar este manual ni tampoco que sea recitado. Al igual que un mapa de carreteras, lo consultamos solo cuando nos perdemos o cuando queremos cambiar de dirección. Sin embargo el ego se agarra normalmente a sus juegos anteriores. El individuo puede sentirse momentáneamente incómodo o confuso. Si le sobrevienen estas sensaciones, los demás no deberán mostrar compasión ni alarma. Han de estar dispuestos a mantenerse en calma y aguantarse sus “juegos de ayuda”. Hay que evitar sobretodo el papel de “médico”.

Si en cualquier momento te encuentras luchando para recuperar la realidad cotidiana, puedes (mediante un arreglo previo) pedir a una persona más experimentada, un compañero de viaje o un observador en quién confíes, que te recite partes de este manual.
Cada sección descriptiva importante del Libro Tibetano, va acompañada de instrucciones apropiadas. Si quieres puedes grabar anteriormente pasajes seleccionados y escuchar la grabación cuando desees. Estas instrucciones siempre tienen el propósito de hacer regresar al viajero a la trascendencia original del Primer Bardo y de ayudarle a mantenerle tanto tiempo como sea posible.

Una tercera manera de utilizar este libro sería construir un “programa” para una sesión utilizando diferentes pasajes del texto. El objetivo sería conducir deliberadamente al viajero a una de las visiones o a través de una serie de ellas. El guía o el amigo podrían leer los pasajes apropiados, mostrar diapositivas o fotografías de las figuras simbólicas de las diferentes fases, poner música seleccionada cuidadosamente, etc. Hay que saber que la programación de las secciones psicodélicas es un arte. En ellas manipulaciones simbólicas y presentaciones conducen al viajero por Juegos de abalorios extáticos y visionarios.

PLANIFICACION DE UNA SESION:

Al planificar una sesión lo primero que hay que establecer es “¿cual es el objetivo?”. El hinduismo clásico sugiere cuatro posibilidades:

1) Un poder personal y una comprensión intelectual mayores, una intuición del yo y de la cultura más aguda, un mejoramiento de la situación de la vida, un aprendizaje acelerado y una mayor eficiencia profesional.

2) Un sentido de la obligación, de ayuda, de cuidado, de rehabilitación hacía los demás al mismo tiempo que un auxilio en el renacimiento de tus compañeros.

3) Diversión, placer sensual y estético, acercamiento interpersonal, experiencia pura.

4) Transcendencia, liberación del ego y los límites espacio-temporales; obtención de la unión mística.

El objetivo fundamental de este manual es el último: el que se refiere a la liberación y al alumbramiento. Esto no excluye la obtención de otras finalidades; de hecho se garantiza su obtención ya que la iluminación requiere que el individuo sea capaz de ir más allá de los problemas del juego de la personalidad, el rol y estatus profesionales. El iniciado puede decidir de antemano a cual de los cuatro objetivos va a dedicar la experiencia psicodélica. En cualquier caso el manual será de ayuda.

Si varias personas participan en una sesión deberían, o estar de acuerdo en el objetivo, o por lo menos ser conscientes de los objetivos de los demás. Sí la sesión se va a “programar”, los participantes deberían estar de acuerdo o formular un programa, o dejar que un miembro del grupo la programe. Las manipulaciones no deseadas o inesperadas por parte de uno de los viajeros, pueden hacer fácilmente que les sobrevengan a los otros viajeros desilusiones paranoicas del Tercer Bardo.

Es posible que el viajero, sobre todo en una sesión individual, quisiera tener también una experiencia extrovertida o introvertida. En la experiencia trascendente extrovertida, el yo está fusionado extáticamente a los objetos externos (por ejemplo a las flores o a otras personas). En el estado introvertido, el yo está fusionado extáticamente a los procesos internos de la vida (luces, ondas energéticas, fenómenos corporales, formas biológicas). Naturalmente según la actitud del viajero, tanto el estado extrovertido como el introvertido pueden ser negativos en lugar de positivos. El estado puede ser básicamente conceptual o emocional. Los ochos tipos de experiencia que de ahí se derivan (cuatro positivos y cuatro negativos) han sido descritos más detalladamente en las Visiones 2 a 5 del Segundo Bardo.

Para la experiencia mística extrovertida se podrían traer a la sesión objetos o símbolos con el fin de guiar la conciencia en la dirección deseada. Sugerimos velas, dibujos, libros, incienso, música o pasajes grabados. Una experiencia mística introvertida requiere que se eliminen todos los estímulos tales como luz, sonido, olores y movimientos.

Se ha de llegar de antemano a un acuerdo sobre el modo de comunicación con los otros participantes. Podéis coger ciertas señales que indiquen tácitamente compañerismo. Se puede convenir cualquier tipo de contacto físico: cogidas de manos, abrazos. Estos modos de comunicación deberían ser decididos anteriormente para evitar las malas interpretaciones del juego que puedan ocurrir debido a la mayor sensibilidad de la transcendencia del ego.

Albert Hofmann y Jonathan Ott, hablan sobre la importancia del descubrimiento del LSD, la Conciencia y los Misterios de Eleusis (subtitulado)


Llevada a cabo en la casa de Albert Hofmann, una charla sobre la importancia del descubrimiento del LSD, la Consciencia Universal, los Misterios Eleusinos (practicados por los griegos con una sustancia similar al LSD) y especialmente una oportunidad de conocer las opiniones y personalidad del descubridor de la dietilamida de ácido lisérgico, que revolucionó los 60’s y nuestros días.

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Dr. Albert Hofmann: El uso del LSD y la meditación para experiencias visionarias

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Creo que si se lograra aprovechar mejor, en la práctica médica y en conexión con la meditación, la capacidad del LSD para provocar, en condiciones adecuadas, experiencias visionarias, podría transformarse de niño problemático en niño prodigio. – Dr. Albert Hofmann

Dr. Stanilslav Grof – I Congreso Conciencia Transpersonal

Stanislav Grof, discípulo directo de Albert Hofmann, Psiquiatra y fundador de la Psicología Transpersonal y la Respiración Holotrópica, autor de increíbles libros como La Mente Holotropica, El Juego Cósmico, El Poder Curativo de la Crisis. Stanislav es explorador de las fronteras de la Conciencia humana hasta su identificación y unidad con la Conciencia Absoluta.

Mediante la técnica que hizo junto con su esposa Cristina (alumna espiritual de Swami Muktananda), la Respiración Holotropica, los pacientes pueden ser llevados hasta la infancia, las fases perinatales y el nacimiento, vidas pasadas, Conciencia Cósmica y llegar hasta la unificación e identificación con la Conciencia Absoluta.

http://www.concienciaemocional.com/

Stanislav Grof, fundador de la Psicología Transpersonal
Stanislav Grof, fundador de la Psicología Transpersonal

Dr. Stanislav Grof: “El Juego Cósmico, exploraciones en las fronteras de la conciencia humana” (libro)

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 Stanislav Grof – El Juego Cósmico.pdf
https://mega.nz/#!0I8U0azR!QrS1M1rRBc_aj2PSHV_TuNdriKoxO0z1K5NipOUSHE8

Stanislav Grof, el autor del libro, siempre había dicho que quería completar su obra con un libro que sintetizara la visión del mundo que emergió de sus experiencias psiquedélicas, así como de lo relatado por sus pacientes.

Más que un libro sobre psicología (Grof es psiquiatra), este volumen es una visión filosófica sobre la naturaleza de la existencia o, para decirlo con más sencillez, del mundo en el que vivimos.

De formación racionalista (en una escuela médica en la Praga comunista), Grof despertó a una visión espiritual de la existencia tras experimentar en su propia mente los efectos de una elevada dosis de LSD-25. Desde aquel momento empezó a emerger en su mente el intento de dibujar una nueva imagen de la psique a partir de lo desvelado por las sustancias psiquedélicas, o los estados holotrópicos de la mente.

Cuando Grof iba a impartir la primera conferencia sobre el tema del que se ocupa en el presente libro, se encontró con que la filosofía Hindú (concretamente una rama del Shivaismo, una tradición ancestral nacida en los Himalayas), contaba ya con una descripción similar a la concepción que él iba a dibujar sobre la existencia, el cosmos, el ser humano… Esta tradición hindú incluso usaba las mismas metáforas e imágenes para expresar estas concepciones. Así, en cierta manera, el autor también reclama que el presente escrito viene a ser una confirmación y reactualización de una antigua y profunda filosofía espiritual de la existencia. En el libro se trata desde la Creación, pasando por la el concepto del karma, la existencia como ‘juego’…

Libro más que fascinante, y recomendado, presenta una imagen del universo como creación holográfica de la mente cósmica, un ser inteligente que decidió salir de su soledad representando en este escenario imaginario sus más íntimos sueños y experimentando su multiplicidad a base de adquirir las más minimalistas personalidades.

“Stanislav Grof” por Alex Grey

Índice el libro

  • Introducción
  • Cosmos, conciencia y espíritu
  • El principio cósmico creador
  • El proceso de la creación
  • Las formas de reunión con la fuente cósmica
  • El problema del bien y del mal
  • Nacimiento, sexo y muerte: la conexión cósmica
  • El misterio del karma y de la reencarnación
  • El tabú de saber quién se es
  • Jugar el juego cósmico
  • Lo sagrado y lo profano
  • Bibliografía
  • Índice
Stanislav Grof, fundador de la Psicología Transpersonal
Stanislav Grof, fundador de la Psicología Transpersonal

En El juego cósmico, Stanislav Grof desarrolla sus más amplias concepciones filosóficas, y espirituales, abordando aquellas cuestiones fundamentales de la existencia que desde tiempos inmemoriales se han planteado los seres humanos.

En El juego cósmico se arranca de los estados no ordinarios de consciencia y se describe la realidad como un juego asombroso del principio cósmico creador que trasciende el tiempo, el espacio, la causalidad lineal y todo tipo de polaridades; un juego que sugiere que la psique individual, cuando alcanza su máximo potencial, posee la misma identidad que el principio creador universal y la totalidad de la existencia. Esta identidad transpersonal es el secreto y el núcleo de las grandes tradiciones espirituales.

Algunas opiniones obre El Juego Cósmico:

«Lo que hace del libro de Grof un clásico es que concuerda sustancialmente con la gran sabiduría del mundo y con sus tradiciones espirituales. Esta confirmación moderna de la filosofía perenne es un logro fundamental que merece ser difundido lo más ampliamente posible.» (Ken Wilber)

«El juego cósmico tal vez sea la obra más importante de Grof, pues supone una integración de las experiencias más decisivas de sus clientes y demuestra una convergencia notable con las experiencias espirituales más profundas, sedimentadas a lo largo de los siglos y de las culturas. Esta convergencia es un hallazgo enormemente significativo.» (Roger Walsh)

«Grof es una autoridad mundial en la exploración de la mente y del alma… ¡Este libro es un regalo maravilloso!» (Charles Tart)

Jonathan Ott – PHARMACOTHEON: Drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia (Biblia de los enteógenos)

Para personas interesadas en los enteógenos, tanto expertos como neófitos. Este es un libro de referencia que ofrece completa información sobre el redescubrimiento de los principales enteógenos, así como acerca de su empleo en culturas tradicionales.

PharmacotheonDESCARGAR: Pharmacotheon.pdf (5 MB)

https://drive.google.com/file/d/0B0Oef7zuM5X0UVBlQWxrYXRKZ2c/view?usp=sharing

PROLOGO DE ALBERT HOFMANN

Uno de los aspectos más importantes para valorar un libro recién publicado es su actualidad, es decir, que aborde la problemática de su tiempo. Evaluado bajo este criterio, Pharmacotheon, el nuevo libro de Jonathan Ott, es de la mayor actualidad, ya que nos encontramos ante una valiosa contribución al debate global sobre uno de los problemas más serios de nuestro tiempo, el problema de las drogas. Más aún, al valorar un libro nuevo se deben establecer comparaciones con publicaciones previas aparecidas sobre el mismo campo. En este sentido, Pharmacotheon es también una valiosa obra, pues se distingue de los numerosos libros sobre drogas que han aparecido en los últimos años en dos aspectos fundamentales. Es el primer compendio científico exhaustivo que se publica sobre el campo de los enteógenos, un sector particularmente interesante del mundo de las drogas. El libro subraya especialmente estos dos aspectos de extensión y rigor científico, ya que en él se tratan pormenorizadamente todos los aspectos relacionados con estas drogas: botánicos, químicos, farmacológicos, etnológicos e históricos. El especialista encontrará también una extensa bibliografía donde aparecen todas las fuentes publicadas que se citan en el texto. Además de exponer de forma rigurosa y amplia los hechos objetivos relativos a los enteógenos, aborda en detalle el significado y la importancia que han adquirido este tipo de psicotropos en la sociedad contemporánea.

Por otra parte, conviene señalar que todas las valoraciones y análisis son de hecho subjetivos, ya que siempre se basan en experiencias personales o en la valoración que uno hace de las experiencias de otros.

Ott vierte en el libro su rica experiencia personal con las drogas enteógenas, lo cual confiere autoridad y validez a sus comentarios sobre la importancia y significado que poseen, y a su tesis sobre la prohibición que pesa sobre ellas.

La yuxtaposición de los aspectos científicos objetivos con la parte experimental y puramente subjetiva del problema de las drogas define el carácter excepcional de Pharmacotheon y le dota de un valor singular. Sólo podría haber sido escrito por una persona como Jonathan Ott, que combina el talento polifacético del escritor creativo con el conocimiento especializado del científico (Ott se licenció en química orgánica).

Las experiencias místicas de Ott con enteógenos y con la naturaleza han determinado decisivamente su visión del mundo y su camino en la vida. Dichas substancias le abrieron los ojos a la maravilla de esa realidad profunda y universal donde todos hemos nacido como parte de la creación. Ésta es la realidad que han descrito todos los grandes místicos y fundadores de religiones, el auténtico reino de los cielos destinado a la humanidad. La diferencia fundamental reside en que uno conozca esta realidad sólo a través de relatos de otras personas, o la haya experimentado en momentos beatíficos, espontáneamente o con ayuda de enteógenos.

Ott describe estas sustancias como uno de los instrumentos capaces de ayudarnos a superar nuestra visión materialista del mundo, a la cual podemos atribuir, en última instancia, todos los grandes problemas de nuestro tiempo: contaminación del medio ambiente; abusos espirituales, políticos, sociales, guerras. Estos medicamentos que la naturaleza ha concedido a la humanidad (los enteógenos más importantes son de origen vegetal) no deberían ser negados a la sociedad contemporánea. De ahí la postura apasionada de Ott contra la prohibición. Permítanme que haga aquí un comentario sobre esta consideración de los enteógenos como regalo del mundo vegetal. Aunque conocemos la función de la mayoría de los constituyentes de las plantas, no sabemos de qué utilidad les pueden ser ciertas sustancias fitoquímicas llamadas alcaloides. No sabernos cómo los usa la planta, pero es indudable que no son esenciales para su vida. Hemos llegado a esta conclusión observando cómo dentro de cada especie vegetal productora de alcaloides hay variedades botánicas idénticas que no los contienen. Si los constituyentes enteogénicos no tienen ninguna función vital para la planta, se plantea la pregunta: ¿por qué los producen?, ¿será especialmente para la humanidad?. La respuesta a esta pregunta, que se halla irnplícita en los ritos donde ntervienen enteógenos, constituye una cuestión de creencias. Jonathan Ott vive en México, en un rancho en las montañas del estado de Veracruz, que lleva por nombre Ololiuhqui. Esta palabra tiene un significado especial. Ololiuhqui es el nombre azteca de una de las antiguas drogas mágicas de México, las semillas de ciertos dondiegos de día (Convolvulaceae). El ololiuhqui forma parte de mi amistad con Jonathan. Mis investigaciones químicas sobre estas semillas condujeron al feliz descubrimiento de que sus principios activos enteogénicos son alcaloides, entre los cuales está la amida del ácido lisérgico, estrechamente emparentado con la LSD o dietilamida del ácido lisérgico. De ello se sigue que la LSD, que hasta entonces había sido considerada un producto sintético del laboratorio, pertenece de hecho a la familia de las drogas

sagradas mexicanos. Tuve la fortuna de que Jonathan Ott tradujese al inglés uno de mis libros: LSD my problem child. Gracias a ello, percibí su extenso conocimiento sobre el tema de las drogas vegetales, así como su maestría literaria.
Ya estamos en deuda con Jonathan Ott por tres valiosos libros: Hallucinogeníc plants of North América , Teonanácatl Hallucinogenic mushrooms of North América y el delicioso The Cacahuatl Eater: Rumiations of an Unabashed chocolate Addíct

Le deseo a Jonathan Ott que esta nueva y trascendental publicación reciba la atención que merece, tanto en los círculos especializados como entre los profanos interesados por el tema.

Albert Hofmann
Burg i.l. Suiza
Noviembre 1992

Jonathan Ott y Albert Hofmann.  Jonathan Ott era ayudante de laboratorio de Hofmann y también de Gordon Wasson. De ahí adquirió una gran experiencia en el tema e hizo el libro mas completo sobre enteógenos, superando a Plantas de los Dioses de Albert Hofmann.
Albert Hofmann Y Jonathan Ott. Ott era ayudante de laboratorio de Hofmann y también de Gordon Wasson. De ahí adquirió una gran experiencia en el tema e hizo el libro mas completo sobre enteógenos hasta la fecha, superando a Plantas de los Dioses de Albert Hofmann.