Ken Wilber – El Espectro de la Conciencia (libro)

Ken Wilber

Ken Wilber: El Espectro de la Conciencia.pdf
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Con la brillantez que le caracteriza, Wilber esboza su teoría espectral de la Conciencia. Desde su prisma, disciplinas tan dispares como el hinduismo Vedanta, el cristianismo, la terapia Gestalt, el budismo, la kábala, la mística o la psicosíntesis, no hacen más que hablarnos cada una de una diferente “longitud de onda” de conocimiento.

Hasta la aparición de su primera obra (El Espectro de la Conciencia) no existía un modelo psicológico que, no solo se apoyara en los conocimientos aportados por la comunidad científica occidental, así como, en los obtenidos a partir de las grandes tradiciones espirituales, sino que, además, encarara de una forma convincente y prometedora las difíciles contradicciones que parecían surgir en el intento.

Si consideramos la Conciencia como un espectro, cabe esperar que distintos investigadores, en particular los comúnmente denominados “orientales” y “occidentales”, debido a la diversidad de instrumentos lingüísticos, metodológicos y lógicos utilizados por los mismos, “conecten” con distintas bandas o niveles de vibración del espectro de la Conciencia, al igual que los primeros científicos que estudiaron la radiación conectaron con distintas bandas de la gama electromagnética. También cabe suponer que los investigadores, tanto “orientales” como “occidentales”, no son conscientes de que conectan con distintas bandas o niveles del mismo espectro, por lo que la comunicación entre ellos llega a ser particularmente difícil y ocasionalmente hostil. Cada investigador puede estar en lo cierto cuando habla de su propio nivel y, por consiguiente, todos los demás investigadores conectados a distintos niveles pueden parecer completamente equivocados. La controversia no se resolvería consiguiendo que todos los investigadores se pusieran de acuerdo entre sí, sino si se dieran cuenta de que todos hablan de un mismo espectro pero visto desde distintos niveles. ~ Ken Wilber ~

Podría decirse que el único propósito de este volumen es simplemente el de apoyar y documentar esta declaración de Frithjof Schuon, manifestada además elocuentemente por los siddhas, sabios y maestros de todos los tiempos y lugares.

En términos generales, nuestra ciencia actual del alma ha quedado reducida a algo tan insignificante como la reacción de unas ratas en laberintos de aprendizaje, el complejo individual de Edipo, o desarrollo elemental del ego, con cuya reducción no sólo ha quedado cegada nuestra visión de las profundidades del alma, sino que ha contribuido a la destrucción de nuestra propia comprensión espiritual tradicional y a alinearla en monótona conformidad con la visión unidimensional del hombre.

Se ha negado lo de «arriba» e ignorado lo de «abajo», y se nos ha pedido que nos quedásemos en el centro, paralizados. A la espera quizá de averiguar lo que haría una rata en dicha situación o, a un nivel ligeramente más profundo, en busca de inspiración en los remanente del ello.

Sobre los niveles de la Conciencia Humana:

Sin embargo, aunque parezca extraño, no tengo nada que objetar en cuanto al estado particular de nuestra ciencia del alma, sino sólo en cuanto a la monopolización del alma por parte de dicho estado. La tesis de este volumen es, básicamente, que la Conciencia es pluridimensional, o que está aparentemente compuesta por muchos niveles; que cada escuela importante de psicología, psicoterapia y religión se centra en un nivel distinto; que dichas escuelas, por consiguiente, no son contradictorias sino complementarias, siendo cada enfoque más o menos correcto y válido, aplicado a su propio nivel.

De este modo, se puede llevar a cabo una auténtica síntesis de los enfoques principales de la Conciencia; síntesis, y no eclecticismo, que evalúe por un igual las introspecciones de Freud, Jung, Maslow, May, Beme y otros destacados psicólogos, así como las de los grandes sabios espirituales desde Buda hasta Krishnamurti. Esto coloca, como Schuon destacaría, las raíces de la psicología en el fértil terreno de la metafísica, pero sin peijudicar en modo alguno sus ramas. En estas páginas confío en que el lector hallará lugar para el ego, el superego y el ello, pero también para la totalidad del organismo, para el Yo transpersonal y, finalmente, para la Conciencia Cósmica, fuente y apoyo de todo lo demás.

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Eckhart Tolle: La transformación de la conciencia humana

En el video habla Eckhart Tolle, maestro que alcanzo la iluminación y que en este video explica la transformación de la conciencia humana.

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Gautama el Buda, un pequeño post y Vipassana

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Hablando en términos occidentales, Gautama el Buda es sin duda el más “científico” de todos los Maestros ascendidos. El camino que descubrió al iluminarse a los 36 años y que enseñó compasiva e incansablemente durante otros 45 antes de ascender a la edad de 80 años, es el más “racional” y el más “científico” de todos los sistemas que nos han sido legados.

Tal como recomienda la primera inscripción del templo de Delfos, “Conócete a ti mismo”, todo lo que hizo Gautama Siddartha el Buda fue observar con atención y ecuanimidad total la conciencia humana a través de su propia conciencia. Es decir, se observó a sí mismo hasta llegar a conocerse.

A partir de dicha observación desarrolló, entre otras cosas, un modelo de la mente vista como un proceso que se basa en la sucesión ininterrumpida de cuatro funciones principales:

1) Consciencia (viñana): la parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas.

2) Percepción (saña): la parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido, clasificándolo y juzgándolo como positivo o negativo.

3) Sensación (vedana): la parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable de acuerdo al resultado de la evaluación del hecho.

4) Reacción (sankhara): la parte que reacciona con aversión o apego en función de la sensación.

De acuerdo a la observación de Gautama, estas cuatro funciones mentales son todavía más breves que las efímeras kalapas que componen la realidad material, de tal suerte que nunca tenemos conciencia de lo que ocurre cada vez que los sentidos corporales entran en contacto con alguna cosa. Por ejemplo, si al oído llega el sonido producido por las palabras “¡Eres un inútil!”, inmediatamente la conciencia registra el hecho, la percepción clasifica las palabras como algo negativo y experimentamos una sensación corporal desagradable que nos hace reaccionar produciendo un sankhara de aversión contra lo que estamos escuchando, pues deseamos que se detenga eso que nos desagrada; por el contrario, si escuchamos un halago que la percepción evalúe como algo positivo, experimentamos una sensación corporal agradable y generamos un sankhara de agrado deseando más de eso que nos ha producido placer.tumblr_n1g37oozOh1s89geto1_500

¿Cuál es la fuente del sufrimiento según el Buda?

La memoria de todos los sankaras que ha producido una mente se encuentra acumulada en el cuerpo y esta acumulación va generando reacciones cada vez más marcadas y automáticas, ya que sañña, la percepción, aprovecha el acervo de experiencias pasadas para evaluar y clasificar cualquier fenómeno nuevo.

Las reacciones pasadas se convierten en puntos de referencia con los que tratamos de comprender una experiencia nueva que juzgamos y clasificamos de acuerdo a nuestros sankharas pasados. Así es como las reacciones antiguas de codicia y aversión condicionan nuestra percepción del presente y nos vemos envueltos en un círculo vicioso, en lo que se conoce como la rueda del Samsara. De tal suerte que el karma, la verdadera causa del sufrimiento, es producto de la reacción condicionada de la mente.

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¿Cuál es la relación de la meditación con la liberación?

Gautama el Buda dijo: “Cualquier sufrimiento que surja, tiene una reacción por causa. Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento”. Entre las herramientas que enseñó a sus contemporáneos para detener la reacción y alcanzar la liberación, se encuentra una sencilla y poderosa técnica para desarrollar la capacidad de contemplar las cosas tal como son. Esta técnica se conoce como meditación Vipassana que significa “visión cabal” y consiste en trabajar erosionando poco a poco las respuestas condicionadas hasta liberar totalmente a la mente.

Un camino racional y paciente.

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Para practicar Vipassana sólo hay que observar con atención y ecuanimidad las sensaciones en todo el cuerpo. Estas sensaciones se experimentan debido a la infinita variedad de combinaciones de las cualidades básicas de la materia -masa, cohesión, temperatura y movimiento- que presentan las partículas subatómicas llamadas kalapas.

Cuando se adquiere la capacidad de observar cualquier sensación sin reaccionar ante ella, la mente empieza automáticamente a penetrar más allá de la realidad aparente del dolor hasta alcanzar su naturaleza sutil que no consiste más que en vibraciones que surgen y desaparecen a cada instante. Así es como se adquiere la conciencia de que todo tiene un tiempo de duración determinado pasado el cual se termina y surge algo nuevo. A esta única constante que es el cambio, se le llama anicha, impermanencia. Cuando finalmente se experimenta la realidad sutil, la conciencia del anicha permite vivenciar la inutilidad del apego y se alcanza la liberación del sufrimiento.

Entre las consecuencias secundarias de practicar esta técnica de meditación se encuentran la relajación mental y la eliminación de viejos sankharas acumulados. Al observar objetiva y desapasionadamente cualquier sensación corporal, mientras no haya ninguna reacción, no se crea ningún sankhara nuevo y cualquier sankhara viejo que se experimente en forma de sensación, desaparece. Al momento siguiente otro sankhara del pasado surge en forma de sensación y si no hay reacción, éste también desaparece. De esta forma, mientras se observa con atención todo lo que ocurre manteniendo la ecuanimidad, se permite que las reacciones acumuladas alcancen una tras otra la superficie de la mente manifestándose como sensaciones que van siendo gradualmente erradicadas.tumblr_mxdzpmVSxH1rkq8uro1_500

Como consecuencia secundaria de aprender a observar las sensaciones sin reaccionar ante ellas, la mente se reprograma a sí misma permitiéndose actuar con plena conciencia en lugar de reaccionar automáticamente frente a los acontecimientos.

Es por ello que todo el esfuerzo se basa en aprender a no reaccionar, a no producir un nuevo sankhara cuando aparece la sensación y comienza la sensación de agrado o desagrado. Si hay conciencia en ese momento efímero y se detiene la reacción, uno se limita a observar la sensación, ésta no se intensifica hasta transformarse en deseo o aversión y no se convierte en una emoción intensa que termina por dominar a la mente conciente, sino que simplemente desaparece.

Aunque al principio esta conciencia se logra sólo por unos breves instantes, esos momentos son muy poderosos porque ponen en marcha un proceso inverso, el de la purificación. Y así poco a poco, con la práctica, los segundos se convierten en minutos y los minutos en horas hasta que finalmente queda erradicado el viejo hábito de reaccionar y la mente permanece siempre en paz. Ésta es una forma efectiva en que puede detenerse el sufrimiento, según lo comprobó Gautama el Buda.

¿Interesado en la meditación Vipassana?, Osho: “Libro Naranja” (meditaciones)

Bodhidharma. Sermón del Despertar

Fragmento del “Sermón del Despertar” de Bodhidarma, primer patriarca de la forma de Budismo Zen o Chan. El audio forma parte del programa “La Huella del Maestro” que se puede escuchar en el anterior enlace, y que trata temas de desarrollo espiritual. La música es de Mind Infinity, de su álbum “Lost Waves”.

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Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía. Cuando no exis­te la ignorancia, los Buddhas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar. – Bodhidharma